Manuel

Después de la guerra todo era terriblemente aburrido. Beber café filtrado por tercera vez y hacer cola para conseguir pan antes de la hora de comer. Lavarse en aquellos terribles barreños de zinc.

Lo único divertido en aquellos días eran las carreras para agarrarse a los topes de los tranvías. Ir desde la Glorieta de Embajadores hasta Tirso de Molina, caminar por en centro hasta las puertas de los teatros de la Gran Vía, y ver a la gente rica que entraba a ver la función y se reía despreocupada como si allí no hubiera pasado nada.

Han pasado muchos años y han pasado muchas cosas.

Desde hace varios años ya nunca pasa nada.

Manuel sube el volumen de la tele. Levantarse del sillón se ha vuelto cada vez más difícil, y tiene que parar un momento a ponerse derecho y equilibrarse antes de caminar. Con cuidado se acerca a la puerta del balcón y aparta la cortina de bolas de madera para salir.

Apoyado en una de las macetas con geranios hay un paquete de tabaco. A pesar de los más de cincuenta años que hace que dejo la casa de sus padres en Jaén y se vino con la Luisa a Madrid Manuel sigue fumando prácticamente a escondidas, como en los días de los cigarrillos furtivos en las pistas de frontón del colegio de los curas.

– Tiene guasa – se dice mientras enciende el cigarrillo.

Por la calle vacía y llena de charcos una mujer con un abrigo marrón pasea un perro marrón, y a Manuel le viene a la cabeza la película de los perritos dálmata que vio la semana pasada con sus nietos.

Hoy en día todo es terriblemente aburrido. Las películas de dibujos animados. Las voces de las cajeras en los altavoces del supermercado anunciando las cervezas de oferta. Las noticias de Berlín.

Ni siquiera le hacen gracia ya las caras de los ricos en la tele, que justifican y prometen como si aquí no hubiera pasado nada.

Han pasado muchos años y no ha pasado ni la mitad de lo que tenía que haber pasado.

2 thoughts on “Manuel

  1. Que bien escribes jodía. Seguro q Manuel ha vivido un montón de pequeños y grandes momentos personales que son los q han hecho el camino. Creo que frustrarse por no ver cambiar el mundo es dejar de buscar tu propio camino. Puede q sea una visión egoísta .

    1. Gracias Carlos! (Carlos… Qué?). Es una visión egoísta, la de una persona que ve que se le pasa la vida y se le acaban las aventuras, y que ve que las cosas que estaban mal siguen estándolo. Si haces cuentas Manuel, que era mayorcito para correr detras de los tranvías en el 40, debe rondar los 80. Me imagino que anda un poco perdido con lo de buscar su propio camino. A lo mejor necesita que le echen una mano. Un amor o un viaje. Eso siempre ayuda.

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